Estas líneas intentan explicar cómo se puede relacionar las energías de los eclipses con la cotidianeidad, la historia y los siglos.
Las energías de los eclipses, solares y lunares, van mucho más allá del evento astronómico como tal, y en su recorrido, nos alcanzan y alcanzan siglos.
Cada eclipse transporta una energía desatada en un momento dado, perfectamente identificable, incluso predecible, y lo hace con frecuencia rítmica.
Esa energía da origen a una serie de 70 a 82 eclipses, recurrentes cada 18 años aproximadamente, por un periodo entre doce a quince siglos, conocido como el Ciclo Saros (Fuente: NASA Eclipse Website).
Y el retorno de esa energía cada dieciocho años estampa patrones que, de ser perseguidos, permiten entender las características de la energía en los eclipses.
Cuando es posible, tomando el eclipse inicial y los sucesos históricos, se persigue los patrones de la energía en las fechas de retorno cíclico.
Algunos ejemplos publicados en Los Bosques muestran el resultado obtenido al perseguir esta energía en los patrones estampados en la historia.
Si bien hay periodos de la historia no escritos, borrados, u olvidados, eso no ocurre al perseguir las energías del eclipse a nivel personal.
Con las fechas de retorno del eclipse es posible recordar nuestra propia historia y encontrar los patrones que marcaron las energías de un eclipse específico.
Los Bosques ofrece para cada eclipse fechas de retorno, así puede intentar recordar cuáles las energías que nos fluyeron o están fluyendo.
Destaca la influencia de los eclipses que con sus energías definen el contexto en que se despliegan las realidades, casi como si fueran escenarios que dictan a qué se juega y cuáles las normas, o, si se quiere, cuál la obra de teatro a la cual toca jugar durante la temporada de retorno de cada eclipse.
Los Bosques observa a los eclipses como los hiladores de la historia, determinando las energías en las realidades.