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Encuentros: Las Fuerzas Rotundas de la Conferencia de los Pueblos- Parte 2

En el Acuerdo de los Pueblos de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra hay demasiados ángulos como para que unos y otros no se reconozcan en sus contenidos que tocan a todos;  los nuestros, los vuestros, los ajenos y a nosotros mismos.

Personalmente, leyendo entre líneas los horrores me recorrieron, al ver registrada la “historia” de una civilización que se precia de ‘civilizada’, proporcionando existencias contravía, por decir lo menos, y tortuosas, de manera contundente, o, para no faltar a los hechos evidentes, sobrevivencias; que hasta hoy, pocos viven y casi todos sobreviven alimentando monstruos.

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En otra lectura, a través de la frase “forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos” galopa una historia no contada pero sí vivida en el Grupo de Trabajo 2, Armonía con la Naturaleza, y de las cuales hay otras diecisiete, que se convierten en miles de historias, donde fluyeron las fuerzas rotundas de la Conferencia Mundial de los Pueblos.

Grupos de Trabajo colmados de propuestas, rebasando las capacidades de atención y espacio, rebatiendo las limitaciones de tiempo, resistiendo las embestidas de los ‘status quo’, desafiando a las otras visiones para que la propia no quede al margen, esquivando las imposiciones tramposas, aceptando que todos cabemos, escuchando más allá de las apariencias, recordando que las miradas son infinitas, reconociendo que una mirada es limitada y muchas amplian el abanico de paisajes.

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Procesos construidos por múltiples participaciones, donde la ruta no empieza sólo en las propuestas, sino en los previos para concertar desde las mismas palabras como ‘Armonía’ y ‘Naturaleza’, hasta aprehender que armonía es distinta en cada uno y naturalezas hay muchas.

Entonces y sólo entonces, se desata la riqueza de los encuentros, cuando las paredes caen y se vislumbra un bosque compartido para empezar a caminar juntos. La etapa más difícil y más larga, ya que es el momento de reconocernos en otros que no sólo en uno.

Y eso, cuesta. Mientras no lleguen esos encuentros, el proceso no nace ni tiene las fuerzas necesarias para ser.

En el Grupo ‘Armonía con la Naturaleza’, antes de caminar, inclusive se discutió el carácter mismo de los impulsos que vinieron en los documentos construidos en el proceso anterior a la Conferencia, cuestionando porqué la coma y no el punto para dejar de ser lo que no queremos, como también las palabras que vulneran la dignidad de unos aunque no las de otros.

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Después, se camina juntos pero no revueltos, y se hacen altos para asegurar que la huella propia se estampe en la limitación de las palabras constreñidas:

“¿sostenible? No, sustentable abarca sostenible”

“…el 1% de la población controla el 50% de la riqueza… Hay que clarificar que 20% de la población consume el 80% de los recursos”

“…forjar un nuevo sistema… necesitamos concretar cosas…”

“hermana, un nuevo sistema en armonía con la naturaleza es volver a la naturaleza”

“¡Qué más concreto que eso!”

“…en nuevas y existentes tecnologías sostenibles… falta “la recuperación de tecnologías ancestrales…”

“…el principio de la equidad en la distribución de los bienes… estamos utilizando el discurso del otro, que diga recursos en vez de bienes…”

“El IDH no nos muestra” (Indice de Desarrollo Humano)
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Varias lecturas, propuestas, redacciones, argumentaciones, debates, cambios, disensos, consensos, entre muchos, entre diversos, entre distintos, hasta llegar a la Plenaria donde se aprueban las conclusiones del Grupo de Trabajo. Y aparecen ante nosotros unos párrafos que no serán todo lo que cada uno quería pero se siente una fuerza compartida y la certeza de que la huella propia está ahí, que eso se hizo entre todos y se reconoce a los que son diferentes o a los que mirábamos con diferencias. Como cuando se empieza hablando de la persona y se termina nombrando a los pueblos.

Esas pertenencias que nacen de las vivencias son las fuerzas imparables que aunque sea ‘en diferido’ se desea puedan ser compartidas con los ausentes, para que se repliquen por doquier y seamos partícipes de las decisiones en nuestras vidas.

Son también los mandatos que se defienden en cualquier foro y a cualquier distancia, son los motivos que llevan a tomar las calles, son las causas que desbordan las aguas, son los llamados a encontrarnos, son los 1 de mayo que se repiten todos los días, son las luchas de liberación que se caminan a pie.

Fuerzas por encuentros que han sido y son parte de las historias de todos los pueblos, que hacen huella y dejan huella y se llevan las huellas para seguir encontrándonos mientras recordamos quiénes somos para multiplicar la vida, no la sobrevivencia.

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